Fontanería certificada

¿La suya está certificada?

A menudo no sabemos cuándo fue diseñado, cómo se hizo, con qué materiales se fabricó y, sobre todo, si cumple con la ley… Sin embargo, la ley exige certificaciones formales que certifiquen su conformidad con la «regla del arte». Averigüemos qué son y en qué consisten.

Puede ser porque el agua da menos miedo que el gas y la electricidad, o puede ser por la creencia (equivocada y) común de que no tenemos que cumplir con estrictas normas de seguridad para la simple instalación de grifos y tuberías de agua, pero el hecho es que, de todos los sistemas domésticos, el sistema de tuberías siempre ha sido el más descuidado desde el punto de vista del diseño y la regulación… ¡tanto que, a menudo, es sólo cuando se produce el temido daño (¡con los consiguientes gastos inesperados!) que nos damos cuenta de que no tenemos la más mínima idea de cómo se hace! Una tendencia negativa que la Ley 46/90 y el Decreto Ministerial 37/2008 han tratado de remediar durante años, exigiendo a todos nosotros tanto el cumplimiento de normas detalladas durante el diseño y la instalación de una nueva planta, como la certificación del trabajo realizado con un certificado conocido como la Declaración de Conformidad. Veamos en qué consiste y qué hacer si no lo tenemos.

La Declaración de Conformidad

Obligatorio y expedido por la empresa o por el artesano instalador al que se le ha encargado la obra, tiene por objeto certificar que la planta ha sido diseñada y construida según una «regla de arte», es decir, siguiendo el conjunto de normas técnicas y las reglas de pericia consideradas correctas para su ejecución. La Declaración, debida también en caso de transformación, ampliación y mantenimiento extraordinario de la instalación, debe ir acompañada también del informe que contiene el tipo de materiales utilizados, el esquema/proyecto y una copia del certificado de reconocimiento de los requisitos técnico-profesionales del instalador que, para ser calificado, debe estar inscrito en la Cámara de Comercio y, si es necesario, en el Registro de Empresas Artesanales al que pertenece. En caso de nueva construcción o renovación del sistema, el instalador tiene 30 días a partir del final de la obra para entregar la Declaración completa con todos los anexos también al Municipio en el Sportello Unico per l’edilizia donde se encuentra el sistema.

¿Ya no lo encuentras?

Puede pedir la Declaración de Respuesta. Introducida por el Decreto Ministerial 37/2008 para las plantas construidas entre el 13 de marzo de 1990 y el 27 de marzo de 2008 (fecha de entrada en vigor del Decreto Ministerial), es una certificación que permite cumplir con la ley al remediar aquellas plantas que no tienen la Declaración de Conformidad.

Porque puede haberse perdido, se ha emitido de forma incompleta y por tanto no es válida o nunca se ha entregado al propietario. A diferencia de la Declaración de Cumplimiento, la Declaración de respuesta: no es expedida por la persona que construyó la planta, sino que sólo puede ser expedida por profesionales inscritos en el Registro Profesional para las competencias técnicas específicas requeridas, que hayan ejercido su profesión durante al menos 5 años en el sector de la ingeniería de plantas al que se refiere la Declaración de respuesta.

Sólo puede expedirse si la antigua planta se somete primero a un control completo y preciso y luego se adapta a las exigencias legales, de conformidad con el concepto de «regla de arte» que estaba en vigor en el momento de la ejecución de la planta en cuestión. ¿Qué pasa si no se conoce el período exacto de instalación del sistema? Se acostumbra a adaptar el sistema a los requisitos reglamentarios actuales.

¿Qué hay de las instalaciones realizadas después del 27 de marzo de 2008?

Lamentablemente, si no tienen una Declaración de Conformidad, no pueden ser remediados con una Declaración de Respuesta: en estos casos es necesario volver a poner en funcionamiento el sistema, crear uno nuevo y redactar una nueva Declaración de Conformidad.

 

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